Las preguntas antes de comprar un sillón elevador sirven para aclarar la situación antes de comparar modelos y funciones. ¿Quién lo usará, para qué actividades, con qué apoyos y en qué entorno? Esta lista de comprobación reúne quince preguntas que conviene abordar con la persona, siempre que sea posible. No asigna un producto en función de la edad o del diagnóstico: ayuda a preparar el asesoramiento, distinguiendo entre respuestas ya conocidas, preferencias y comprobaciones que requieren más información.
En resumen
Las quince preguntas preparan una elección centrada en la persona: de las actividades habituales a la ayuda necesaria, del mando al espacio de la casa. Después relacionan funciones, medidas y mantenimiento con la prueba del producto y el servicio tras la entrega. Puedes reunir las respuestas aunque todavía no conozcas ningún modelo: los datos que faltan se convierten en preguntas que aclarar, no en estimaciones que transformar en un pedido.
La persona: quién usará el sillón y con qué necesidades
1. ¿Quién lo usará y qué preferencias quiere mantener?
Indica quién será el usuario principal y qué actividades considera importantes. Si el sillón se va a compartir, hay que valorar las diferencias de complexión y de uso, sin dar por hecho que un ajuste pensado para una persona resulte igual de cómodo para todas. Pregunta a la persona qué desea; las observaciones de la familia completan la respuesta, no la sustituyen.
2. ¿Cómo se levanta hoy la persona y cómo se realizan las transferencias?
Describe el método habitual y la ayuda con la que ya se cuenta: autonomía, apoyo de otra persona o ayudas técnicas. No hace falta organizar una prueba para responder. La capacidad de levantarse es importante, pero no divide automáticamente a todas las personas en tres categorías de producto. Una transferencia compleja requiere una valoración adecuada, no solo una función adicional.
3. ¿Hay diferencias entre actividades o momentos del día?
Anota lo que ya se puede observar: una ayuda que solo se necesita al final del día, una pausa que se prefiere después de cierta actividad o un cambio que conviene comunicar a quien hace el seguimiento de la persona. No conviertas la pregunta en una previsión de empeoramiento. El objetivo es describir la situación real, no justificar la compra con el miedo al futuro.
El día a día: actividades, tiempo de permanencia y mando
4. ¿Cuánto tiempo pasa la persona en los distintos asientos?
Distingue los periodos habituales en el sillón, en la cama y en la silla de ruedas, sin imponer una duración ideal. Una permanencia prolongada da importancia a los apoyos, a la posibilidad de cambiar de postura y a las indicaciones individuales. El número de horas no determina automáticamente cuántos motores hacen falta ni qué superficie es la adecuada. Indica los soportes que ya se hayan prescrito.
5. ¿Qué actividades debería permitir el nuevo sillón?
Elige las actividades prioritarias: conversar, leer, descansar, estar a la mesa o recibir cuidados. «Más confort» se convierte en una petición concreta cuando explicas qué momento quieres mejorar. Una posición tumbada para una pausa no equivale automáticamente a un uso nocturno, y la configuración horizontal para transferencias está pensada para acercar el sillón lateralmente en algunas transferencias, no para el simple descanso.
6. ¿Quién manejará el mando en las distintas posiciones?
Indica si lo usará la persona, un familiar o quien la cuida. Hay que comprobar si se puede alcanzar, reconocer y usar según las instrucciones. No des por hecho que un mando con pocos botones siempre sea suficiente ni que muchos botones sean necesariamente un obstáculo: lo que cuenta es la configuración real y la explicación de las funciones pertinentes.
La vivienda: ubicación, alimentación eléctrica y desplazamientos
7. ¿Dónde se colocará y qué accesos deben quedar libres?
Mide la zona prevista y ten en cuenta el espacio que ocupa durante los movimientos, no solo cuando está cerrado. Las mesitas, las puertas y el paso de otras ayudas técnicas no deben verse obstaculizados. Pregúntate también si esa ubicación permite a la persona participar en las actividades que desea. Una habitación amplia pero poco utilizada no es automáticamente el mejor lugar.
8. ¿Cómo se organizarán la alimentación eléctrica y la recarga?
Localiza el enchufe y el recorrido de los cables, sin prever conexiones ocultas o improvisadas. La batería puede alimentar los ajustes, pero requiere una gestión coherente con el sistema instalado. No la consideres una garantía universal en caso de corte de corriente: hay que conocer las instrucciones y el funcionamiento previsto.
9. ¿Habrá que desplazar el sillón y quién lo hará?
Distingue el recorrido de la entrega del que hará el producto ya montado durante el uso. Para posibles desplazamientos dentro de casa, ten en cuenta puertas, giros, umbrales, suelo y ascensor. No des por hecho que una sola persona podrá mover siempre el sillón con alguien sentado. La base con ruedas de Sollevita es de desplazamiento manual, no tiene tracción eléctrica y no sustituye a una silla de ruedas en cualquier recorrido. [1]
El producto: movimientos, medidas y cuidado diario
10. ¿Qué movimientos son realmente independientes?
Pregunta qué se mueve y cómo se acciona. Sollevita integra de 5 a 8 motores independientes, según la capacidad de carga. Ese número no equivale al de posiciones finales ni es sinónimo automático de calidad. La función de ayuda para levantarse, la elevación vertical de todo el sillón y la basculación del conjunto asiento-respaldo (Tilt in Space) deben reconocerse como funciones distintas. [1]
11. ¿Qué posiciones se necesitan y cómo se vuelve a la posición sentada?
Relaciona las funciones con las actividades de la pregunta 5. No basta con ver el producto abierto: aclara el mando, los apoyos y la vuelta a la posición sentada. La elevación vertical cambia la altura de todo el sillón mientras la persona permanece sentada o tumbada; la función de ayuda para levantarse la acompaña hasta ponerse de pie. Cuando se necesitan otras ayudas técnicas, la combinación debe comprobarse, no deducirse del nombre de una posición.
12. ¿Qué medidas útiles se han tenido en cuenta?
La anchura, la profundidad y la altura del asiento deben distinguirse de las dimensiones exteriores. En Sollevita hay anchuras de asiento de 52 o 63 cm y tres profundidades. Las proporciones se valoran junto con los apoyos y el uso; no elijas un asiento más ancho o más profundo solo porque parezca más acogedor. [1]
13. ¿Cómo se gestionan los tapizados y los componentes en el uso real?
Pregunta qué piezas se pueden retirar, qué instrucciones de cuidado acompañan al material y quién se encargará de estas tareas. En Sollevita, la funda exterior y el revestimiento interior son extraíbles; eso no significa que todo se pueda lavar. La modularidad facilita intervenciones específicas, pero no autoriza a reparar por cuenta propia motores o unidades de control. [1]
Prueba y servicio: cómo llegar a una elección informada
14. ¿Qué demostración o prueba se puede organizar?
La demostración explica el producto; la prueba relaciona a la persona con los apoyos y las actividades. Puede ser necesario profundizar en momentos distintos, y no deben simularse transferencias complejas solo para ver todas las funciones. Aclara qué se puede verificar a distancia y qué requiere una comprobación in situ, sin dar por hecha la disponibilidad de préstamos o de pruebas en casa.
15. ¿Quién sigue siendo el punto de referencia después de la entrega?
Pregunta por la explicación inicial, la garantía, la identificación de los recambios y los contactos de asistencia técnica. Sollevita ofrece 5 años de garantía comercial en cada componente según las condiciones comunicadas, además de recambios originales disponibles, tutoriales y asistencia por videollamada. La primera respuesta en 24 horas no significa que cada intervención se complete en el mismo plazo. [2]
La ficha de las quince respuestas
Puedes rellenar esta ficha aunque todavía no conozcas ningún modelo. Escribe «pendiente de verificar» cuando falte un dato, sin sustituirlo por una estimación. Las respuestas preparan el asesoramiento y las preguntas para los profesionales, pero no constituyen una prescripción.
| Pregunta | Respuesta que anotar | Comprobación pendiente |
|---|---|---|
| 1. Usuario y preferencias | Persona y actividades deseadas | Posible uso compartido |
| 2. Levantarse y transferencias | Método habitual y ayuda | Aspectos que valorar con quien hace el seguimiento de la persona |
| 3. Variabilidad | Diferencias ya observadas | Información por aclarar |
| 4. Permanencia | Lugares y tiempos habituales | Soportes o indicaciones existentes |
| 5. Actividades | Prioridades concretas | Posiciones necesarias |
| 6. Mando | Quién lo usa | Accesibilidad y explicación |
| 7. Ubicación | Habitación y espacio | Movimientos y accesos |
| 8. Alimentación eléctrica | Enchufe y recarga | Instrucciones de la configuración |
| 9. Desplazamientos | Recorrido y acompañante | Dimensiones y maniobra |
| 10. Movimientos | Funciones declaradas | Demostración de las diferencias |
| 11. Posiciones | Actividades y vuelta a sentarse | Compatibilidad con otras ayudas técnicas |
| 12. Medidas | Datos útiles ya disponibles | Mediciones por completar |
| 13. Cuidado | Material y tareas | Instrucciones y persona de referencia |
| 14. Prueba | Modalidad acordada | Límites de la verificación a distancia |
| 15. Servicio | Documentos y contactos | Condiciones del pedido |
No hace falta imprimirlo todo en una sola página con letra pequeña. La legibilidad importa más que ocupar poco espacio, sobre todo si la hoja se va a compartir con familiares o cuidadores. Anota también la fecha y la versión cuando actualices las respuestas.
Cómo convertir las respuestas en un asesoramiento útil
Vuelve a leer juntas las respuestas 2, 5 y 11: la transferencia actual, la actividad deseada y las funciones deben ser coherentes. Después compara las medidas y el entorno. Si falta un requisito imprescindible, acláralo antes de dedicarte a los detalles del tapizado.
Un sillón con ayuda para levantarse y funciones para los cuidados diarios como Sollevita puede reunir varias posibilidades, pero la ficha no debe rellenarse para demostrar que todas son necesarias. Una respuesta negativa o una comprobación pendiente también son resultados útiles.
El portal público Mon Parcours Handicap subraya la importancia de tener en cuenta las actividades y las condiciones reales al elegir una ayuda técnica. La lista de comprobación propuesta aplica este enfoque a las preguntas sobre el sillón, sin sustituir el trabajo del profesional cualificado. [3]
En una situación compleja, puedes empezar por las guías sobre necesidades específicas y usar la hoja para describir los gestos relevantes. No hace falta enviar documentación sanitaria de forma indiscriminada: comparte lo necesario y lo acordado, respetando a la persona.
Cuando una pregunta abierta requiere otro punto de referencia
Si la cuestión tiene que ver con el dolor, con soportes posturales prescritos o con una técnica de transferencia, aclararla no corresponde solo a quien vende el sillón. El equipo Sollevita puede explicar dimensiones y funciones; el profesional que hace el seguimiento de la persona valora los aspectos de su competencia.
Si, en cambio, falta una medida del ascensor o la confirmación de un servicio, hay que completar la información técnica y organizativa. Separar estos niveles evita que una conversación aparentemente exhaustiva deje sin resolver precisamente el paso decisivo.
La lista de comprobación no impone una decisión rápida. Sirve para que la elección sea comprensible y no dependa de un solo detalle, manteniendo a la persona implicada también cuando la solicitud la gestiona un familiar.
Preguntas frecuentes
Preguntas frecuentes
¿Qué preguntas hay que hacerse antes de comprar un sillón elevador?
Empieza por el usuario, las actividades, la ayuda necesaria, las medidas y el entorno. Después completa el cuadro con los movimientos, la prueba y el servicio. Las quince preguntas ordenan esta información, pero no asignan un modelo automáticamente.
¿Necesito tener todas las medidas antes del primer contacto?
No. Puedes empezar con la información disponible e indicar lo que falta. La primera conversación sirve también para entender qué mediciones son necesarias y cómo tomarlas sin estimaciones improvisadas.
¿Puede la familia responder sin implicar a la persona?
Puede ayudar a reunir información, pero las preferencias del usuario deben incluirse siempre que sea posible. Observar desde fuera no sustituye lo que la persona desea, tolera o encuentra cómodo.
¿Una respuesta sobre la movilidad determina enseguida la categoría correcta?
No. Levantarse, descansar, las transferencias y el uso del mando pueden requerir ayudas distintas. No existe una única respuesta que sustituya la valoración del conjunto del día y de los apoyos.
¿Es obligatorio probar cada función en su máxima extensión?
No. La demostración aclara el equipamiento, mientras que la prueba de la persona se centra en actividades adecuadas y en condiciones seguras. No hace falta alcanzar todas las posiciones ni improvisar transferencias complejas.
¿Qué respuestas deben quedar por escrito en el pedido?
La configuración, las medidas acordadas, el equipamiento, la entrega y las condiciones del servicio. Guarda también las referencias que hayas recibido para un uso correcto. Las observaciones sanitarias se mantienen separadas de la descripción comercial del producto.
Fuentes de referencia
[1] Sollevita / La Castellana — Sillón asistencial elevador: funciones, construcción y datos técnicos
[2] Sollevita / La Castellana — Garantía y servicio
[3] Mon Parcours Handicap — portal público francés — ¿Qué preguntas hacerse antes de elegir una ayuda técnica? (en francés)
Lleva al asesoramiento las respuestas y las dudas pendientes
Guarda la lista de comprobación e indica lo que todavía hay que verificar. Antes del pedido, aclara también con el equipo Sollevita las condiciones de garantía y servicio: una elección informada abarca tanto el producto como el servicio que lo acompaña a lo largo del tiempo.





