En los cuidados en casa, las transferencias difíciles no se resuelven simplemente añadiendo más fuerza. Cuando las piernas ceden, el cuerpo pierde estabilidad o quien cuida tiene que sujetar de golpe a la persona, hay que revisar la forma en que se realiza la transferencia. Cinco señales ayudan a describir la situación y a preparar una valoración: no son un test para elegir por tu cuenta una grúa de traslado. El objetivo es entender qué ha cambiado y qué condiciones hacen falta para que la transferencia sea más manejable.
En resumen
Una transferencia completada con gran esfuerzo merece atención aunque no haya provocado una caída. Las dificultades de piernas y tronco, los agarres inseguros y la falta de espacio deben describirse sin repetir la maniobra para demostrarlas. No existe un umbral de peso que, por sí solo, autorice a levantar a alguien a mano. La elevación vertical de todo el sillón y el acceso lateral pueden ayudar a preparar la transferencia, mientras que la técnica y las ayudas técnicas requieren una valoración profesional cualificada.
Antes de nada: ¿qué transferencia se ha vuelto difícil?
«Ya no conseguimos moverlo» puede referirse a situaciones muy distintas. La dificultad puede aparecer cuando la persona se levanta, cuando gira hacia una silla de ruedas, cuando tiene que pasar de la cama al sillón o al hacer el recorrido inverso por la noche. También la ayuda necesaria puede ser distinta: estar al lado no equivale a sostener el peso del cuerpo.
Elige un episodio que ya haya ocurrido y describe el punto de partida, el destino y el momento en que el movimiento se interrumpió o se volvió fatigoso. Indica quién estaba presente y qué ayuda técnica se estaba utilizando. No pidas a la persona que repita el gesto solo para comprobar si todavía puede hacerlo: esta guía sirve para recoger observaciones, no para evaluar capacidades con una prueba casera.
El INRS, instituto francés para la prevención de riesgos laborales, propone un enfoque que tiene en cuenta las capacidades de la persona y el uso adecuado de las ayudas técnicas, evitando que la transferencia se reduzca a un simple levantamiento por parte del profesional. El principio útil para la familia es partir de la actividad real, no de la fuerza de la que dispone quien cuida. [1]
Cinco señales que requieren una nueva valoración
1. Las piernas ya no dan el apoyo habitual
Durante una transferencia ya prevista, a la persona se le doblan las rodillas o ya no consigue mantener el apoyo que utilizaba antes. Quien cuida se encuentra sosteniendo una parte cada vez mayor del cuerpo. No es una invitación a «intentarlo otra vez»: es un cambio que hay que comunicar a quien se ocupa de la movilidad de la persona.
2. El tronco pierde estabilidad durante la transferencia
La persona se inclina hacia un lado, se desliza o necesita que la sujeten para no perder el equilibrio. Conviene precisar cuándo ocurre: al principio, durante un giro o cerca de la superficie de llegada. Estar bastante estable en posición sentada no demuestra automáticamente que la transferencia siguiente pueda gestionarse del mismo modo.
3. Aparecen agarres y correcciones improvisados
Tirar de los brazos, agarrar por debajo de las axilas o dar un tirón para recuperar la posición son señales que no hay que normalizar. No se trata de buscar en un artículo un agarre más fuerte: hay que pedir que se revise la transferencia. La descripción «en los últimos centímetros tengo que sujetarla» aporta más información que «solo hace falta echar una mano».
4. El entorno obliga a trabajar lejos o con el tronco girado
Una mesita de noche impide acercarse, el reposabrazos cierra el lado útil o la cama deja un espacio insuficiente para la ayuda técnica ya prevista. La dificultad no depende necesariamente de la persona: puede nacer de la relación entre el cuerpo, los muebles y el equipamiento. Una habitación aparentemente amplia puede tener ocupado justo el lado desde el que hay que trabajar.
5. La maniobra se vuelve menos previsible
La transferencia requiere más intentos, cambia mucho entre la mañana y la noche, o quien cuida habla de casi caídas y de un cansancio cada vez mayor. Una sola ocasión favorable no anula estas observaciones. La pregunta es si el procedimiento sigue funcionando en las condiciones habituales, con las personas realmente disponibles, no si alguien ha conseguido completarlo una vez.
El peso cuenta, pero no decide por sí solo
El peso de la persona, su capacidad de participar y el espacio disponible describen aspectos diferentes. Los kilos sirven para elegir un equipo con una capacidad de carga adecuada; no son un permiso para levantar a alguien a mano. Del mismo modo, una persona ligera puede necesitar un apoyo complejo si su cuerpo no se mantiene estable durante la transferencia.
Ten en cuenta también la frecuencia. Una ayuda que se repite varias veces al día puede ocupar una parte importante de la rutina. Para describirla, anota los episodios y las dificultades observadas, sin convertir el diario en un recuento del rendimiento del familiar. La finalidad no es demostrar quién es lo bastante fuerte, sino aclarar dónde hacen falta organización, equipamiento o competencias diferentes.
Suva, entidad suiza de prevención de accidentes, vincula la movilización de personas a tres elementos: organización, ayudas técnicas adecuadas y formación. Comprar un dispositivo es, por tanto, una parte de la respuesta, no toda la intervención. [2]
Una ficha para describir la transferencia sin repetirla
Rellena la ficha con episodios que ya hayas observado en la rutina. Sirve para describir la transferencia, no para medir clínicamente las capacidades de la persona. Cuando falte un dato, escribe «pendiente de comprobar»: no lo obtengas repitiendo una maniobra difícil.
| Aspecto | Qué anotar | Pregunta que plantear |
|---|---|---|
| Salida y llegada | Cama, silla de ruedas o sillón; sentido de la transferencia | ¿El problema es el mismo también a la vuelta? |
| Momento crítico | Inicio, giro, aproximación o descenso | ¿En qué fase cambia la ayuda necesaria? |
| Participación | Apoyos y movimientos que la persona usa habitualmente | ¿Qué capacidades hay que volver a valorar? |
| Estabilidad | Deslizamiento, inclinación o necesidad de que la sujeten | ¿El apoyo previsto sigue siendo suficiente? |
| Entorno | Lado ocupado, distancia, obstáculo o diferencia de altura | ¿Qué barrera se puede eliminar primero? |
| Ayuda disponible | Quién interviene y con qué ayuda técnica ya en uso | ¿Hay que actualizar la organización o la formación? |
| Cambio | Desde cuándo y en qué momentos aparece | ¿A quién hay que informar y con qué prioridad? |
Añade el modelo de las ayudas técnicas que se utilizan, si lo conoces, y una fotografía de la zona sin la persona. No hacen falta imágenes íntimas ni documentación sanitaria completa para mostrar una puerta, un reposabrazos fijo o el lado de una cama.
De las observaciones al siguiente paso
Si la transferencia ya no se puede gestionar con el plan habitual, evita nuevos intentos improvisados y ponte en contacto con el profesional o el servicio que se ocupa de los cuidados. Mientras tanto, hay que utilizar la alternativa ya acordada. Si no hay una alternativa segura, pide indicaciones antes de intentar una nueva maniobra; ante un peligro inmediato hay que recurrir a los servicios de emergencia, no a un asesoramiento comercial.
Cuando la dificultad tiene que ver sobre todo con un obstáculo, se puede recoger primero una descripción del entorno. Esto no significa que mover la mesita de noche haga automáticamente adecuada la transferencia: permite separar la barrera física de las capacidades de la persona y de las características de la ayuda técnica.
Las situaciones de partida pueden analizarse con más detalle en las páginas de Sollevita dedicadas a la movilidad reducida. El nombre de la afección ayuda a orientarse, pero no sustituye la descripción de lo que ocurre entre una superficie y otra.
Qué puede cambiar con la altura regulable y el acceso lateral
La elevación vertical sube o baja todo el sillón mientras la persona permanece sentada o tumbada. No es la función de ayuda para levantarse, que acompaña hacia la posición de pie. En las transferencias, la utilidad de la altura regulable está en poder valorar una altura más acorde con la superficie cercana, dentro del recorrido previsto por el producto.
En Sollevita, el panel lateral, que se puede retirar por completo, deja libre el lado del asiento. La posición completamente tumbada (180°), junto con la elevación vertical de todo el sillón y el acceso lateral, permite colocar el sillón al lado de la cama, como prevé la configuración en posición horizontal para facilitar las transferencias. Son elementos concretos de la preparación: altura, superficie y espacio accesible. [3]
Por sí solos no demuestran que se pueda trasladar a una persona sin grúa, tabla de transferencia u otras ayudas técnicas. Antes de elegir, puede ser útil entender las diferencias entre un sillón elevador estándar y Sollevita: una mayor capacidad de ajuste amplía las opciones, pero hay que relacionarla con el procedimiento realmente necesario.
Cuando el sillón tiene que funcionar junto con otras ayudas técnicas
Una silla de ruedas puede seguir siendo el asiento principal para desplazarse, mientras que el sillón ofrece otro lugar para descansar. Quizá siga siendo necesaria una grúa de traslado para llegar hasta él. No hay contradicción: cada ayuda técnica puede tener una función distinta a lo largo del mismo día.
Elegir una tabla, una sábana deslizante o un sistema de elevación de personas requiere una comprobación específica. La forma de la ayuda técnica, las superficies, el tipo de sujeción y las capacidades de la persona no son intercambiables. No se debería sustituir una ayuda técnica prescrita por otra solo porque parece más sencilla o menos voluminosa.
También el número de personas que intervienen debe seguir el procedimiento establecido. «Lo hacemos entre dos» no es una solución universal. Hacen falta roles claros, espacio disponible y formación; el sillón prepara el entorno, mientras que la organización de los cuidados determina cómo utilizarlo.
Las palabras que de verdad ayudan a quien tiene que valorar
«No colabora» corre el riesgo de atribuir una intención a una dificultad. Es más útil explicar que la persona no consigue seguir la transferencia, siente dolor, pierde el apoyo o pide parar. Su punto de vista también cuenta: una maniobra que al familiar le parece rápida puede vivirse como poco previsible.
Por ejemplo, en lugar de «por la noche es imposible», se puede escribir «al volver del sillón a la cama, después de cenar, pide una pausa y hace falta más ayuda que por la mañana». La frase describe lo que ocurre y permite a quien atiende a la persona hacer preguntas precisas, sin atribuir enseguida una causa.
Evita además expresiones como «el sillón hace la transferencia solo» o «basta con ponerlo a la altura de la cama». Confunden una capacidad mecánica con el procedimiento asistencial. El mensaje correcto es más sencillo: la altura y el lado libre pueden eliminar algunos obstáculos, mientras que la transferencia hay que organizarla en función de la persona.
Preparar la conversación sin convertirla en una prueba de resistencia
Lleva la ficha a quien conoce la movilidad de la persona y separa las preguntas sanitarias de las técnicas. Las primeras tienen que ver con el apoyo, la tolerancia y la forma de hacer la transferencia; las segundas, con dimensiones, recorridos, componentes y uso del sillón. El equipo Sollevita puede explicar el producto y comparar sus datos, no sustituir la valoración asistencial.
Si se propone una demostración, aclara antes quién participará y qué se va a comprobar. Las fotografías del entorno pueden ir antes de cualquier prueba con la persona. El resultado útil no es enseñar todas las funciones, sino entender si una configuración concreta responde a la transferencia que hoy causa dificultades.
Por último, guarda el resultado de la conversación junto con las instrucciones correspondientes. Cuando cambian la cama, la ayuda técnica o el apoyo disponible, hay que revisar esa información: un ajuste anotado no es una prescripción inmutable.
Preguntas frecuentes
Preguntas frecuentes
¿Cómo saber si las transferencias difíciles requieren algo más que la fuerza manual?
Cuando las piernas ceden, se pierde estabilidad, aparecen agarres improvisados o aumenta la ayuda necesaria, hace falta una nueva valoración. No hay que esperar a una caída ni repetir la transferencia para demostrar la dificultad. Describe un episodio que ya haya ocurrido y ponte en contacto con quien se ocupa de los cuidados.
¿Existe un peso por debajo del cual se puede levantar a una persona a mano?
No, el peso por sí solo no define una maniobra adecuada. Hay que tener en cuenta las capacidades, la estabilidad, el entorno, la frecuencia y la ayuda disponible. La capacidad de carga indicada en una ayuda técnica se refiere a ese equipo, no a la fuerza que debería emplear un familiar.
¿La elevación vertical de todo el sillón sustituye a una grúa de traslado?
No. Regula la altura de todo el sillón; no levanta a la persona separándola del asiento. Puede contribuir a preparar una transferencia, pero la grúa de traslado sigue siendo necesaria cuando está prevista para la persona y para el procedimiento utilizado.
¿Basta el panel lateral extraíble para una transferencia lateral?
No. Deja libre el acceso, pero también hacen falta superficies compatibles, estabilidad y una forma de transferencia adecuada. Retirar el panel lateral no autoriza a arrastrar a la persona ni a elegir por tu cuenta una tabla de transferencia.
¿Tengo que enviar un vídeo de la transferencia al equipo Sollevita?
No hace falta empezar por un vídeo. Una descripción y fotografías del entorno vacío pueden aclarar muchos aspectos. No repitas una maniobra arriesgada para grabarla; cualquier grabación debe contar con consentimiento y condiciones adecuadas, sin datos personales innecesarios.
¿Qué información es útil antes del asesoramiento?
Indica las superficies de salida y de llegada, el momento difícil, la ayuda que ya se utiliza, los modelos de las ayudas técnicas, la estatura y el peso de la persona. Añade las medidas del entorno de las que dispongas y las indicaciones que ya hayas recibido. Señala abiertamente lo que queda por comprobar.
Fuentes y referencias
[1] INRS · Francia. Enfoque ALM: acompañar la movilidad de la persona ayudada cuidando del otro y de uno mismo (en francés). Consultado el 9 de septiembre de 2026.
[2] Suva · Suiza. Transferencia inteligente en la ayuda y los cuidados (en francés). Consultado el 9 de septiembre de 2026.
[3] Sollevita · La Castellana. Sillón asistencial elevador Sollevita. Consultado el 9 de septiembre de 2026.
Las fuentes sanitarias respaldan los principios citados, no una recomendación de Sollevita. Las características del producto son información del fabricante; las fichas prácticas son elaboraciones editoriales, no pruebas clínicas.
El siguiente paso
Empieza por la transferencia que hoy cause más dificultades y prepara una descripción concreta. Después, repasa las funciones de Sollevita para los cuidados diarios con el equipo Sollevita y con quien se ocupa de los cuidados, para entender qué papel puede tener el sillón en la rutina real.




