- Primero la necesidad diaria de cuidado; el diagnóstico o la categoría de producto, después.
- La idoneidad se comprueba antes del presupuesto o de la configuración final.
- Sollevita no sustituye la valoración médica o profesional.
Empiece por la silla y organice el día en torno a ella
Cuando alguien pasa sentado la mayor parte de sus horas de vigilia, la silla deja de ser un mueble y se convierte en el lugar donde ocurre la vida: las comidas, las visitas, el descanso y el aseo personal. El objetivo no es una única postura perfecta, sino una silla que cambie de forma con facilidad, para que la persona esté cómoda y partícipe sin que haya que trasladarla de un asiento a otro todo el día.
Deje que el equipo de cuidados establezca la rutina de cambios de postura
No existe una cifra universal sobre la frecuencia con la que conviene cambiar de postura: depende de la persona y es una pregunta para el personal de enfermería, el terapeuta ocupacional o el fisioterapeuta que la conoce. Pídales que anoten una rutina sencilla que realmente pueda seguir y organice el día en torno a ella, en lugar de improvisar.
Haga que cada cambio de postura sea sencillo
Una rutina solo se mantiene si cada cambio lleva unos segundos. En una silla Sollevita motorizada, la inclinación y el respaldo reclinable mueven todo el cuerpo con solo pulsar un botón, así que un cuidador ocupado tiene muchas más probabilidades de seguir el plan. Cuanto más fácil es el ajuste, más a menudo se hace de verdad.
Una silla, varias funciones a lo largo del día
La misma silla puede hacer el trabajo de varias. Siéntese erguido para las comidas y las visitas, y luego pase con suavidad a una inclinación Zero Gravity para un buen descanso, con el peso repartido cómodamente. Suba el asiento a una altura de trabajo segura con la estructura Hi-Lo cuando llegue el momento del aseo o de vestirse, para no tener que agacharse en malas posturas. Con un asa Push Head puede desplazar a la persona entre habitaciones y dejar que siga la vida de la casa: la silla se adapta, de modo que no hay que trasladarla una y otra vez.
Esté atento a las señales de que el asiento no funciona
Algunas señales son fáciles de interpretar una vez que las conoce: deslizarse hacia abajo en el asiento, inclinarse hacia un lado sin nada que lo sostenga, mostrar una inquietud creciente o aguantar menos tiempo en la silla que antes. Suelen indicar que hay que ajustar el encaje o el soporte. El enrojecimiento, las marcas o los cambios en la piel son otra cosa: comuníquelos al personal de enfermería de inmediato, sin esperar.
Sea sincero sobre cuándo basta con una silla más sencilla
No todo el mundo necesita todas las prestaciones. Si la persona se mueve y se acomoda bien, quizá baste con una sencilla silla La Castellana con buen soporte. La inclinación motorizada, el sistema Hi-Lo y las opciones con ruedas se ganan su lugar cuando los traslados son difíciles o los descansos prolongados forman parte del día, no de forma automática.
Si no está seguro de qué configuración encaja, reserve una evaluación de ajuste gratuita antes de pedir presupuesto. Observaremos juntos a la persona, la habitación y la rutina diaria, y le recomendaremos solo lo que de verdad ayuda, aunque resulte ser una silla más sencilla.
