Cuando cuidadores internos y familiares se turnan en los cuidados, el sillón elevador debe usarse con indicaciones claras y compartidas. El nombre de las funciones, el sitio donde se deja el mando y la forma de pedir una pausa no deberían cambiar en cada turno. Una rutina por escrito ayuda a resumir lo que ya se ha explicado, a respetar las preferencias de la persona y a saber a quién contactar en caso de duda. El sillón sigue al servicio de quien lo usa; la ficha da continuidad a la ayuda.
En resumen
Cuando cuidadores internos y familiares se turnan, una rutina compartida facilita encontrar las indicaciones, las preferencias y los cambios importantes. La ficha de casa acompaña al manual del sillón y a las instrucciones sobre los cuidados, sin sustituirlos. El descanso, la mesa, el mando y los desplazamientos deben referirse a la configuración real; quien empieza a cuidar a la persona necesita una explicación, no solo leer una lista de botones.
Por qué el cambio de cuidador puede alterar la rutina
En una misma casa pueden turnarse el cónyuge, los hijos, un cuidador interno y los suplentes. Uno recibió la explicación en la entrega; otro solo ha visto un vídeo. Incluso con la mejor atención, pueden usar palabras distintas para describir el mismo movimiento o dejar el mando en sitios diferentes.
El problema no es uniformar todas las preferencias. Una persona puede desear un apoyo distinto por la mañana y por la noche. Lo que hay que hacer es distinguir lo que puede cambiar según el confort de lo que debe respetar las instrucciones, la estabilidad y los procedimientos acordados.
La página sobre las necesidades de las personas mayores que reciben cuidados ofrece una visión de conjunto. Aquí el objetivo es más práctico: hacer llegar la información correcta a quien estará presente en el momento siguiente, sin convertir la casa en un conjunto de instrucciones contradictorias.
La persona debe poder decir qué prefiere
Antes de redactar la ficha, pregunta cómo prefiere la persona que se le avise y qué señal utiliza para detener una actividad. Aunque no maneje directamente el mando, puede expresar agrado, malestar, el deseo de hacer una pausa o de cambiar de apoyo.
La Haute Autorité de Santé (Alta Autoridad de Salud de Francia) recuerda el derecho de las personas mayores a dar su opinión sobre el acompañamiento, las actividades y el entorno. La comunicación debe hacerse accesible, sin confundir la necesidad de ayuda con la ausencia de preferencias. [2]
En la rutina, incluye indicaciones observables, como «preguntar antes de cambiar de posición» o «dejar el mando en el soporte acordado». Evita juicios como «no colabora» o «siempre se queja»: no explican qué está pasando y pueden dificultar la escucha.
Tres referencias que hay que mantener separadas
El manual describe el funcionamiento del producto y las operaciones permitidas. Las indicaciones de los profesionales se refieren a los cuidados, las posiciones y las transferencias de la persona. La ficha de casa resume cómo encaja esta información en la rutina, sin modificarla.
Si falta una indicación, no llenes el hueco con una secuencia encontrada en internet. El equipo Sollevita puede aclarar las funciones; quien hace el seguimiento de la persona aclara lo relativo a los cuidados. La ficha debe incluir también el nombre de la persona de referencia a la que contactar cuando la duda afecte a uno de los dos ámbitos.
Esto se aplica al manejo del mando por parte de terceros: los roles y las modalidades deben ser compatibles con las instrucciones aplicables y con la situación individual. Una guía dirigida a los familiares no autoriza automáticamente a cualquier cuidador a accionar todas las funciones.
Cuatro actividades que describir, no un orden universal de los botones
Las actividades habituales son un buen punto de partida. Para cada una, anota la configuración necesaria, quién puede manejarla y cómo se comunica el movimiento. No copies una única secuencia para todas las personas y todas las versiones del sillón.
Vuelta a la posición acordada
Aclara cómo volver de la actividad a la posición habitual, manteniendo el mando al alcance. No escribas simplemente «volver a ponerlo todo a cero»: quien toma el relevo debe entender qué posición del sillón está prevista y cómo alcanzarla según las instrucciones.
Descanso y cambio de apoyo
Anota las funciones que se usan realmente y las preferencias de la persona. El respaldo, el reposapiés y el reposacabezas motorizado Push Head tienen cometidos distintos; la basculación del conjunto asiento-respaldo (Tilt in Space) cambia a la vez la orientación del asiento y del respaldo. Disponer de muchos ajustes no obliga a usarlos todos. [1]
Acercamiento a la mesa
Indica qué parte del reposabrazos se manipula, dónde se guarda y qué posición se ha comprobado respecto a la mesa. La parte superior extraíble del reposabrazos y el panel lateral, que se retira por completo, no son lo mismo. No dejes componentes en el paso ni los apoyes contra el mecanismo.
Desplazamiento en casa sobre la base con ruedas
Anota el recorrido comprobado, cómo se preparan la alimentación eléctrica y los cables, y la vuelta al apoyo previsto. La base con ruedas no hace que cualquier suelo sea adecuado ni sustituye a una silla de ruedas para exteriores. Para sentarse y levantarse, Sollevita debe estar apoyado sobre sus patas. [1]
Rutina compartida: la ficha para rellenar en una página
Rellena la tabla a partir de las indicaciones recibidas y actualízala cuando cambien las personas, la configuración o las actividades. Dedícala solo al uso diario del sillón: las dosis de los medicamentos y los procedimientos sanitarios deben quedarse en los documentos de cuidados correspondientes.
| Apartado | Qué anotar | Quién confirma o actualiza |
|---|---|---|
| Preferencias y comunicación | Cómo pedir consentimiento y reconocer cuándo pide una pausa | La persona y el responsable de los cuidados |
| Mando | Dónde se deja el mando y roles de uso previstos | Usuario y persona de referencia formada |
| Actividades prioritarias | Funciones ya explicadas, sin secuencias improvisadas | Equipo Sollevita, para el producto |
| Apoyos y cuidados | Referencia a las indicaciones individuales | Profesional competente |
| Mesa y componentes | Parte manipulada, dónde se deja y cómo se vuelve a colocar | Persona de referencia formada |
| Desplazamiento y alimentación eléctrica | Procedimiento aplicable y recorrido comprobado | Persona de referencia formada / equipo Sollevita |
| Carga | Quién se encarga y qué instrucciones seguir | Encargado y suplente |
| Dudas o anomalías | Contacto correcto y actividades que suspender | Persona de referencia del ámbito correspondiente |
| Versión de la ficha | Fecha y motivo del último cambio | Familiar de referencia |
Donde todavía no haya respuesta, escribe «por aclarar» e indica a quién hacer la pregunta. Una ficha aparentemente completa pero llena de suposiciones es menos útil que una ficha breve que distingue con precisión lo que se ha confirmado.
Cómo pasar la información al turno siguiente
Un buen relevo de turno recoge lo que ha cambiado, no el relato de cada pulsación del mando. Por ejemplo: el mando se ha cambiado de sitio según una nueva indicación, se ha suspendido el uso de una función a la espera del servicio técnico o la persona ha expresado una preferencia que hay que comprobar.
Distingue entre observación y decisión. «Hoy refiere malestar en esta posición» no significa «a partir de mañana, usar siempre otra inclinación». Anota el hecho y a quién se ha avisado. Los cambios en el plan de cuidados no deben surgir de notas informales entre familiares.
Usa una sola referencia actualizada, en papel o digital, en lugar de fotos de fichas distintas repartidas por los mensajes. Quien llega debe poder reconocer la versión válida. Si el cambio es importante para el uso inmediato, comunícalo directamente y comprueba que se ha entendido.
El nuevo cuidador debe recibir una explicación concreta
Enseñar la ficha no basta cuando quien llega no conoce el producto. Parte de las actividades que realmente tendrá que manejar y pídele que señale las funciones, los botones y cómo interrumpirlas. La comprobación puede empezar sin movimiento, mostrando los símbolos y explicando los pasos.
Las demostraciones reales deben ser adecuadas, sin implicar a la persona atendida en repeticiones fatigosas para formar a varios suplentes. Un vídeo del producto puede aclarar una función; una transferencia compleja, en cambio, requiere las competencias y las indicaciones profesionales pertinentes.
El equipo Sollevita ofrece tutoriales y videollamadas para la explicación de las funciones del sillón. Este apoyo puede compartirse con quienes se turnan en los cuidados, así el familiar no tiene que reconstruir por su cuenta cada detalle técnico. Los ajustes deben vincularse a las actividades y a las indicaciones previstas para la persona. [3]
Batería y componentes: evitar las ambigüedades más comunes
Escribe con precisión qué se entiende por alimentación eléctrica. «Desconectar el sillón» puede interpretarse de distintas formas: desenchufarlo de la red no equivale necesariamente a desactivar la batería. Para el transporte, la limpieza y la manipulación de los componentes, hay que remitirse al procedimiento correcto de la configuración.
La carga debe tener un encargado, un lugar y un modo de hacerla ya explicados. No escribas horarios ni frecuencias inventados y no deduzcas la energía disponible a partir de la última persona que recuerda haber conectado el cargador. Si el sistema tiene indicadores, su significado debe ser el que ha comunicado el servicio técnico.
También los elementos extraíbles necesitan un sitio concreto y una comprobación antes del siguiente uso. La modularidad facilita las actividades, pero no hace que sea seguro dejar un panel lateral retirado por costumbre ni montar un apoyo sin seguir las instrucciones.
Comunicar un problema sin convertir la ficha en un diagnóstico
Si aparecen ruidos nuevos, daños visibles o movimientos irregulares, anota lo que se ha observado y contacta con el servicio técnico. No pidas al turno siguiente que repita la anomalía «para ver si lo sigue haciendo». No abras baterías, motores ni unidades de control para completar la nota.
Cuando, por el contrario, varían la salud o la tolerancia de la persona, hay que acudir al profesional sanitario de referencia adecuado. El sillón puede explicarse mejor o ajustarse según las indicaciones, pero no debe convertirse en un intento de tratar un síntoma nuevo.
En caso de urgencia, pide la ayuda necesaria sin esperar a un cambio de turno ni a la respuesta ordinaria del servicio técnico. La documentación va después de la atención a la persona, no antes.
Cuándo revisar la rutina
La ficha debe actualizarse cuando cambia quien cuida, cuando se sustituye un componente o cuando se revaloran las actividades de la persona. No hace falta esperar a una revisión mensual si la situación ya es distinta.
Relee con los demás los apartados que menos se usan: algunos pueden eliminarse; otros, necesitar una nueva explicación. El objetivo no es añadir instrucciones, sino dejar las que son realmente necesarias y comprensibles. Una rutina eficaz debe hacer más fácil saber qué hacer, no aumentar la carga de quien cuida.
Preguntas frecuentes
Preguntas frecuentes
¿Por qué es útil una rutina compartida para cuidadores internos y familiares?
Permite a quien toma el relevo encontrar el mando, las preferencias, los contactos y las actividades ya acordadas. Reduce las dudas sobre el funcionamiento sin sustituir la formación ni las indicaciones sobre los cuidados. Así, la persona puede recibir una ayuda coherente aunque cambie quien está presente.
¿Puede la ficha sustituir al manual?
No. Resume instrucciones ya recibidas e indica las referencias que hay que consultar. No modifica el funcionamiento previsto por el fabricante ni sustituye las indicaciones profesionales sobre las transferencias o las posiciones de la persona.
¿Tienen que usar todos el mismo orden de botones?
No existe una secuencia universal. Hay que seguir la prevista para cada configuración y actividad, respetando las preferencias de la persona que sean compatibles. Si dos indicaciones se contradicen, pide una aclaración en lugar de elegir una por costumbre.
¿Cómo gestionar el cambio de cuidador interno?
Organiza una explicación basada en las actividades reales, enseña la ficha actualizada y comprueba que se ha entendido. No confíes el primer uso a un resumen de memoria ni a una prueba improvisada con la persona atendida.
¿Es útil fotografiar el mando?
Sí, como recordatorio referido al mando real, sin tapar ni modificar los botones ni los símbolos. La foto debe ayudar a reconocer las funciones, no proponer secuencias nuevas ni sustituir una explicación necesaria.
¿Quién puede aclarar una duda sobre el uso de Sollevita?
El equipo Sollevita aclara las dudas sobre el producto, las funciones y las instrucciones técnicas. Para los cuidados, las transferencias o los cambios en la salud hace falta el profesional que hace el seguimiento de la persona. La ficha debería permitir reconocer ambas referencias.
Fuentes y referencias
[1] Sollevita — Características y construcción del sillón.
[3] Sollevita — Garantía y servicio.
Crea una rutina que entienda también quien toma el relevo
Rellena la ficha con la persona y con quienes se turnan en los cuidados. Lleva las dudas sobre las funciones a la asistencia por videollamada del equipo Sollevita y deja las decisiones sobre los cuidados a los profesionales competentes: una rutina compartida nace de indicaciones comprendidas, no de una lista de botones más larga.




