- Primero la necesidad diaria de cuidado; el diagnóstico o la categoría de producto, después.
- La idoneidad se comprueba antes del presupuesto o de la configuración final.
- Sollevita no sustituye la valoración médica o profesional.
Medir a la persona, no el sillón antiguo
El sillón que alguien ha usado durante años puede que nunca le haya quedado bien, y el cuerpo cambia con el tiempo. Tome todas las medidas de la persona tal como se sienta normalmente, con ropa de diario, y anote cualquier cojín que utilice para que el proveedor pueda tenerlo en cuenta. Dos cifras hacen la mayor parte del trabajo: el ancho de las caderas sentada con ropa normal y el peso de la persona. A partir de ahí, un buen proveedor puede traducir el resto en la configuración adecuada.
Ancho del asiento — sujeción ajustada, no espacio de más
Mida el punto más ancho de las caderas estando sentada y deje luego una pequeña holgura de un par de centímetros para la ropa y el movimiento cómodo. Un sillón más grande no es automáticamente más seguro. Un asiento demasiado ancho deja a la persona sin nada a los lados, de modo que se desplaza hacia un lado y se hunde; demasiado estrecho, los laterales presionan las caderas. Busque un ajuste ceñido y bien sujeto, con contacto firme por detrás y a los lados del cuerpo.
Por qué importa la capacidad de carga
Cuando un sillón está homologado para un peso mayor, la estructura, la base y los motores están construidos en consecuencia. Es lo que hace que reclinarse o incorporarse resulte suave y firme en lugar de forzado. Confirme la capacidad exacta del modelo concreto que está considerando y manténgase holgadamente por debajo de ella. Sollevita le indicará la cifra de la configuración que elija, ya sea una posición reclinada Zero Gravity o un asiento elevador Hi-Lo.
Dignidad en los detalles del día a día
Un sillón bien ajustado tiene que ver, en realidad, con la comodidad y la dignidad: sentarse recta y con apoyo, poder cambiar de postura y no sentirse encaramada ni expuesta. Piense en cómo se ve y cómo se siente la persona una vez acomodada, no solo en las medidas. Si mantiene bien su propia postura y simplemente quiere un asiento cómodo y firme, quizá baste con un sillón sencillo, y no pasa nada por decirlo.
Planifique la ruta de traslado
Piense en cómo se sienta la persona en el sillón y cómo se levanta, y por qué lado. Cuando ponerse de pie y moverse resulta difícil, el equipo de cuidados, el terapeuta ocupacional o el fisioterapeuta pueden aconsejar sobre el traslado más seguro y sobre si un asiento elevador o un reposacabezas Push Head facilitaría la colocación diaria. Coloque el sillón de forma que los cuidadores tengan espacio para ayudar desde el lado más fuerte.
Antes de decidir: espacio y acceso
Mida el ancho de la puerta, el recorrido desde la entrada hasta donde estará el sillón y el espacio que necesita el sillón al reclinarse o incorporarse. Un sillón La Castellana que se ajuste a la persona a la perfección también tiene que caber en la habitación que lo rodea, con holgura para el reposapiés y el respaldo con la máxima extensión.
Una revisión de ajuste gratuita antes de comprometerse
Acertar con la talla es más fácil con un segundo par de ojos. Antes de pedir un presupuesto, reserve una revisión de ajuste gratuita con Sollevita: repasaremos juntos las medidas, la ruta de traslado y la habitación, para que el sillón que encargue sea el que de verdad conviene a la persona y al hogar.
